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Renault Megane Opiniones

1 / 8

heycar opiniones

calendar iconAño de lanzamiento
2016
calender iconAño de renovación
2020
car comparison iconCarrocería
Familiar
fuel iconCombustible
Gasolina, Diésel

Escrito por equipo Editorial de heycar

6/ 10
heycar opiniones
Cómodo, agradable, aburrido de conducir
Ventajas
  • Muy refinado

  • Diseño exterior elegante 

  • Modelos diésel con consumos bajos

Inconvenientes
  • Conducirlo resulta bastante indiferente

  • La caja de cambios de doble embrague no responde del todo bien

  • Sistema de infoentretenimiento anticuado

Veredicto general

"El Renault Megane es una opción para la familia, con un buen equipamiento de serie, precios tentadores y trayectos cómodos y de categoría. Su conducción resulta relajante y sin ningún factor sorpresa. Aun así, la calidad de su habitáculo y su practicidad lo convierten en un modelo a seguir en esta clase."

El Renault Megane es una alternativa elegante a los populares familiares compactos como el Volkswagen Golf o el Ford Focus. Tiene un diseño atractivo, motor diésel eficiente y generoso equipamiento de serie por un precio bajo. Nunca ha tenido un acabado tan definido como el de sus mayores competidores, pero esta versión es de lo más versátil.

El modelo de cuarta generación se lanzó en 2016, pero en 2018 tuvo una actualización importante, con una nueva estructura de versiones y motores para elegir, y más equipamiento adicional. Aquí es cuando Renault presenta el explosivo y rápido modelo insignia del Renault Megane R.S. de alto rendimiento, el cual tiene su propia reseña.

Está disponible en tres modelos, pero solo tenemos el hatchback de cinco puertas y el amplio Sport Tourer en España. Cuando llegó por primera vez a nuestro país, el Renault Megane estaba disponible en tres motores diésel y tres de gasolina para que los compradores eligieran, pero ahora el modelo está disponible en cuatro motores de gasolina y tres de diésel.

El TCe turbo gasolina tiene 100, 115, 140 y 160 CV de potencia, mientras que el Blue dCi diésel tiene una potencia de 95, 115 y 150 CV. Ambos vienen con una transmisión manual de seis velocidades o una automática de doble embrague “EDC” para cualquier motor. Puede suponer un gasto en combustible, pero representa una mejora en la aceleración.

A menos que planee cubrir kilometrajes épicos, el TCe sería nuestra elección. Tiene un motor suave y desafiante con tanta potencia como el de un diésel, pero con un rango de revoluciones por minuto mayor, por lo que es más manejable en la mayoría de ocasiones. Puede recorrer unos 5 l/100 km en velocidad constante, lo que no está mal considerando el rendimiento que proporciona.

Por otra parte, el diésel de 115 CV va como la seda por autopista y su consumo puede llegar hasta 3,9 l/100 km. Esto hace que esté a la altura de los coches de menor consumo de este tipo, al menos hasta que salga el nuevo híbrido enchufable de Renault Megane más adelante en 2020. Estos dos motores realmente se adaptan al carácter relajado de Renault. Tiene una suspensión suave, capaz de absorber los baches de la carretera, pero sufre si se la pone a prueba. Aun así, un paseo tan cómodo vale la pena.

Lo menos impresionante es la dirección; es imprecisa y la respuesta del volante no es rápida. La combinación de un freno delicado y un cambio de marchas algo flojo, hacen que este coche no sea el idóneo para conducir en curvas. El Ford Focus es parecido, pero va mejor en las curvas y tiene un agarre mejor en la parte delantera.

La gama original comenzó con Life, Intense, Zen, Bose y GT Line. Es una elección sencilla puesto que el modelo básico está bien equipado, pero se ve barato por dentro, y la versión de gama media tiene un kit de seguridad y navegación por satélite mucho mejor.

Incluso los coches de gama alta parecen baratos en comparación con sus competidores. El problema es que luce bastante barato por dentro. Tiene muchas zonas con plástico duro y un sistema de infoentretenimiento que parece el eslabón perdido entre los coches de hace una década, en especial si lo comparas con los comandos de conducción totalmente digitales que encontrarás en las últimas versiones del VW Golf o Skoda Octavia.

Los dos coches mencionados anteriormente son una mejor opción si buscas un coche para la familia puesto que el Renault Megane tiene una ergonomía cuestionable, asientos traseros estrechos y un maletero grande pero no tan bien diseñado.

Ese es el problema con este Renault en particular. No importa cuánto mejore, todos sus competidores logran superarlo en al menos uno o dos aspectos clave, lo que hace que sea un coche difícil de recomendar.

¿El Renault Megane es el adecuado para ti?

No se puede negar que el diseño curvilíneo del Renault Megane atraerá a los compradores hartos de los mismos diseños, año tras año, increíblemente conservadores de Hyundai, Volkswagen y Ford.

Sin embargo, cualquiera que esté enamorado del exterior puede sentirse un poco decepcionado al entrar. El Renault está en una curva ascendente con su calidad interior, pero el Renault Megane está aún muy atrasado.

El sistema de infoentretenimiento estándar también es anticuado, especialmente comparado con los elegantes habitáculos casi sin botones de los nuevos Seat Leon, Skoda Octavia y VW Golf. Este no es el coche para empresarios con conocimientos tecnológicos.

Lo que hace bien el Renault Megane es garantizar una conducción tranquila en la mayoría de los escenarios, con motores silenciosos, una opción de diésel de bajo consumo, y un precio sorprendentemente bajo considerando el equipamiento. Es el coche perfecto para los que quieren un coche para la familia con un poco de estilo. Sin embargo, ten en cuenta que no es la opción más espaciosa o práctica. En caso de necesitar más, recomendamos el Sport Tourer u otro coche.

¿Cuál es el mejor modelo/motor del Renault Megane?

Si vas a comprar un Renault Megane de segunda mano, entonces ve por el poderoso 1.6 litros TCe 205 CV turbo gasolina. Este motor solo se ofrecía en el deportivo GT, pero es un coche rápido y asequible.

Del mismo modo, el 1.6 dCi 130 tiene un mayor consumo que el de 115 CV, pero es la mejor opción gracias a su mayor poder de tracción y sus costes de funcionamiento, con un posible consumo real de 3,9 l/100 km.

El TCe gasolina es nuestra elección, porque el Renault Megane pesa más que otros coches de esta clase y necesita el rendimiento adicional que este motor aporta sobre el diésel, además de ser más barato.

Ninguna de las dos cajas de cambios es particularmente impresionante, así que a menos que realmente quieras un automático, evitaríamos la transmisión de doble embrague a favor de la manual de seis velocidades y así nos ahorramos un par de euros.

Todos los Renault Megane vienen bien equipados, así que es difícil equivocarse con cualquiera de los acabados. Te recomendamos el gama media Iconic por sus características de seguridad adicionales, navegador incorporado y ruedas más grandes para compensar el diseño.

¿Qué otros coches son similares al Renault Megane?

Quienes buscan un coche para la familia, tienen varias opciones; sin importar si lo que buscan es un hatchback de cinco puertas como el Renault Megane o un SUV parecido. Para los que busquen un hatchback, todo depende de sus prioridades.

Los compradores de coches de empresa que quieran recortar sus facturas deberían fijarse en el Toyota Corolla. Es tan silencioso y acogedor como el Renault Megane, pero su motor híbrido supone un menor coste gracias a los beneficios fiscales. Para quien necesite un interior amplio y un maletero descomunal, el Skoda Octaviaes su coche. Por otra parte, el Seat Leon ofrece una conducción más deportiva, y el nuevo Volkswagen Golf impresiona por su interior con tecnología de punta.

Aquellos con un presupuesto más ajustado deberían revisar las versiones básicas del Kia Ceed y el Opel Astra. Los conductores más ávidos, sacaréis mayor provecho con el Ford Focus y el Mazda 3 .

Como mencionamos anteriormente, hay un ejército de SUV de alta gama que hacen un trabajo similar, pero ofrecen una posición de conducción más cómoda y mayor versatilidad. Entre estos, encontramos el Kadjar, el Nissan Qashqai y el Skoda Karoq.

"Es una lástima que el entusiasmo que genera el exterior del Renault Megane se evapora al subir. La disposición es sencilla, así que no hay nada que te desconcierte, pero tampoco te excitará mucho".

Los grandes y antiestéticos biseles alrededor de la pantalla del sistema de infoentretenimiento hacen que parezca que se incrustó en el salpicadero un iPad de primera generación sin miramientos, y la tecnología simplemente no está perfectamente integrada como en la competencia. La mayoría de los modelos tienen un cuadro de instrumentos digital, por ejemplo, pero está situado entre dos diales analógicos normales.

Todos los controles están claramente etiquetados y la consola central está enfocada hacia el conductor para facilitar su acceso, pero los iconos de los botones de acceso directo son diminutos y difíciles de accionar.

Los asientos delanteros son inusualmente bajos, lo que da una sensación de conducción bastante deportiva. La visibilidad sigue siendo buena, pero la pequeña luna trasera hace que se ejercite la confianza al dar marcha atrás sin sensores.

Todos los Renault Megane tienen ajuste de altura del asiento, soporte lumbar manual, y el volante se mueve suficientemente hacia arriba y abajo y hacia delante para que la mayoría de los conductores puedan estar cómodos. Sin embargo, sus pedales son demasiado altos, obligando a los conductores más altos a doblar las rodillas bastante al soltar el embrague.

El lado positivo: los asientos de serie son muy cómodos, tanto que los elementos deportivos de alta gama que obtienes en el modelo GT Line parecen un poco innecesarios, ya que solo dificultan la entrada y salida.

Calidad y acabado

Las versiones anteriores del Renault Megane se han venido abajo en este aspecto (tanto en sentido literal como figurado), pero la primera impresión que se tiene al sentarse en este coche de cuarta generación es que Renault finalmente ha empezado a dar un giro a la calidad. Las luces LED de colores en los modelos de gama media y el freno de mano eléctrico ayudan a modernizar el diseño.

Realmente hay muchos acabados oscuros en el interior, pero la calidad del material en los principales puntos de contacto es buena, y las secciones superiores del salpicadero son de buena calidad y agradables. Aun así, se utilizan plásticos con un aspecto barato, y casi se puede ver cómo desciende el nivel de acabados a medida que la mirada se dirige hacia la parte baja del interior.

No ayuda que áreas como el pomo del cambio manual, los mandos del climatizador y las varillas del indicador parezcan endebles e insustanciales. Eso es en comparación con un Hyundai i30, y mucho menos con rivales de primera clase como el Audi A3.

Los modelos del Intense combinaban tela y tapicería de cuero artificial que se veía y sentía poco agradable, como un disfraz de Carnaval de mal gusto. Pero nos alegramos de que Renault haya eliminado esto en favor de tela resistente en todos los modelos. Los coches de la versión GT Line tienen bandas y la opción de tapicería de ante.

Esto último añade un poco de encanto, con detalles en el acabado de color azul brillante distribuidos por todo el interior que pueden hacerte pensar que estás en un eléctrico, pero que en realidad son un tributo a los modelos de carreras de “Gordini”; herencia histórica de Renault.

Sistema de infoentretenimiento

Si estás viendo una versión anterior del Renault Megane, te sorprenderá la presencia de una radio convencional con botones que parecen sacados de un teléfono de los noventa. Esa es la configuración de los modelos antiguos Intense.

Afortunadamente, todos los modelos de la gama tienen ahora al menos una pantalla táctil de 17,8 cm (7 pulgadas), con conectividad Bluetooth, radio digital DAB, conectividad USB y AUX, y compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto para utilizar las aplicaciones de tu teléfono.

Este sistema es un sistema de “prueba y error”, con botones de acceso directo demasiado sensibles y un procesador de poca potencia.

Las versiones GT Line son mejores, con una pantalla táctil más grande de 22 cm (8,7 pulgadas), dispuesta en sentido vertical (algo inusual en esta clase) y botones en la pantalla más grandes y fáciles de ver o de pulsar con precisión mientras se conduce. Este modelo (junto con el Iconic de gama media) tiene un navegador TomTom con alertas de tráfico en vivo.

Aunque cuando se lanzó el Renault Megane esto parecía algo moderno, ahora ha quedado anticuado y muy por debajo de los de su clase. Sus menús son sencillos, pero la resolución y el brillo de la pantalla son pobres. Además, está rodeado por un bisel negro grueso que se embadurna de huellas dactilares grasientas incluso después de un uso ligero, así que recomendamos guardar un paño de microfibra en el coche.

Por otra parte, la calidad del sistema de sonido es decepcionantemente débil y solo se puede mejorar con el sistema opcional BOSE, que suena mucho mejor, en los modelos de gama más alta. Supondrán 350 € adicionales al precio del coche.

Espacio y practicidad

El Volkswagen Golf tiende a ser la vara de medir para la mayoría de los hatchbacks familiares. De hecho, VW hizo un anuncio burlándose de este mismo fenómeno. Tristemente para Renault, el Renault Megane no es “como un Golf” en lo que se refiere al espacio interior, ya que tiene unos asientos traseros estrechos, lo que lo sitúa en una desventaja seria.

Los pasajeros más altos que viajan en la parte trasera y se sientan detrás del conductor, chocarán las rodillas con el respaldo del asiento delantero, y al tener asientos bajos no se pueden deslizar los pies por debajo para estirarse un poco. La parte trasera no es tan estrecha como en un Peugeot 308, pero el Ford Focus y el Skoda Octavia son mucho más amplios.

El reposacabezas también es algo pequeño, y si viajas con tres en la parte trasera, quien tenga la mala suerte de sentarse en el medio verá que su cabeza roza el techo y se sentirá muy apretado. Aunque las puertas se abren de par en par, las cubiertas de plástico endebles para los soportes ISOFIX son muy difíciles de usar, lo que hace que la instalación de un asiento para niños sea muy pesada. Los asientos del grupo 1/2/3 y iSize funcionarán, pero el último será algo justo.

Es duro para cualquiera que esté encerrado atrás en un viaje largo, pero ¿qué pasa con los que están sentados delante? Las cosas mejoran definitivamente, con una mayor provisión de espacio y algunos compartimentos de almacenamiento. Los espacios de almacenamiento laterales de las puertas son lo suficientemente profundos como para contener una botella de dos litros y hay un juego de portavasos, pero la guantera es algo pequeña.

Con 384 litros, el espacio del maletero es normal para la gama, que incluso con los asientos traseros plegados solo se expande hasta un volumen de 1 180 litros, es decir, unos 400 litros por debajo del Skoda Octavia.

También carece de la funcionalidad de los mejores coches para la familia, ya que no tiene un suelo falso para guardar cosas, una plataforma de carga grande para cargar artículos más pesados, o la división estándar de 60:40 para los respaldos de los asientos plegables.

El Renault no parece nada del otro mundo en una clase llena de coches prácticos con toques inteligentes para hacer la vida más fácil.

"Encontrarás pocos obstáculos en el camino que desestabilicen al Renault Megane. Se caracteriza por ser más suave que sus competidores más deportivos, ya que se transmiten poco las imperfecciones, dando así una sensación de tranquilidad".

Solo las carreteras realmente difíciles harán sentir a los pasajeros algo incómodos, así que, aunque hubiese amortiguadores adaptables que ayudasen a variar la rigidez de los muelles, tampoco habría mucho que hacer. Su compostura rígida es una gran ventaja, ya que ayuda a que el Renault se muestre estable y seguro, convirtiendo su conducción en un crucero relajante por la autopista.

Al menos en los modelos estándar. Los modelos GT vienen con algo llamado 4Control y una configuración más rígida y menos indulgente que la del coche estándar. Un buen control del cuerpo pero difícil de conducir por la ciudad. El primero es un sistema que permite darle una sensación de agudeza y agilidad a las ruedas traseras en dirección opuesta a bajas velocidades. Para ser honestos, parece un poco raro, y junto con una dirección demasiado ligera, hace que el coche parezca algo inestable.

El coche estándar parece mucho más cómodo en curvas y estable a altas velocidades, aunque la falta de resistencia de la dirección hace que sea difícil colocar el coche o confiar en la capacidad de agarre de sus neumáticos. Los modelos de gama media vienen con tres modos de conducción que alteran la resistencia, junto con la sensibilidad del acelerador, pero no hay mucha diferencia en la forma de conducir del Renault Megane, por mucho que lo modifiques.

Sin embargo, la elección del tipo de conducción afecta otros aspectos. De vez en cuando, el Renault Megane se despega del piso y flota sobre grandes protuberancias; su amplio cuerpo se inclina más en los giros cerrados que sus competidores deportivos, como por ejemplo el Focus. Eso significa que no da la impresión de ser especialmente cómodo una vez que empiezas a moverte, por lo que es mejor que vayas relajado.

Motores y cajas de cambios

La mayoría de los competidores de este coche ofrecen a los compradores más posibilidades de elección de motor, con gasolina y diésel para elegir. Ambos vienen con una caja de cambios manual de seis velocidades o una automática de doble embrague de siete velocidades.

El turbo de gasolina de 1.3 litros y cuatro cilindros del TCe 140 atraerá a la mayoría de los compradores. Como su nombre indica, produce 140 CV y 240 Nm de torque, dándole una buena aceleración y un fuerte ritmo de marcha.

Con un cilindro adicional, parece más refinado que las versiones de tres cilindros de sus competidores, con menos vibraciones de la transmisión. Puede pasar de 0 a 100 km/h en menos de diez segundos, lo que parece potenciarse si lo compramos automático. No es tan rápido como los últimos Volkswagen Golf o Seat Leon de 1.5 litros, pero nadie podría acusarlo de ser lento.

El diésel de 1.5 litros es considerablemente más lento y tiene niveles similares de rugido, por lo que la única razón para pagar ese extra que cuesta será hacer muchos viajes por autopista, ya que, gracias a su consumo bajo, será una verdadera ventaja.

Cuando se lanzó, el modelo comenzó con un motor de gasolina de 130 CV y 1.2 litros, y un diésel con la misma capacidad, pero un poco menos de potencia que el motor actual. En la gama media tenemos un diésel de 1.6 litros que viene con un turbocompresor (y 130 CV) o dos (165 CV) o un motor de gasolina de 1.6 litros con más de 200 CV.

Estos dos últimos solo estaban disponibles con el GT más deportivo, pero este motor a gasolina nunca estuvo a la altura de su facturación en su compacto deportivo junior, con un rendimiento ligeramente laborioso, y nada cercano al ritmo de, por ejemplo, un Golf GTI. También venían equipados con un cambio de seis velocidades viejo, que no está tan bien definido como el nuevo (sigue siendo lento).

Renault está a punto de presentar una versión híbrida enchufable con un motor de gasolina de 1.6 litros y un motor eléctrico capaz de recorrer hasta 50 km solo con la energía de la batería. Sin embargo, todavía tenemos que probar este motor, que saldrá en 2020.

Refinamiento y niveles de ruido

Una de las mayores cualidades del Renault es lo silencioso y relajado que es en carretera. Filtra poco flujo de viento o ruido de los neumáticos sobre la carretera, incluso a altas velocidades, por lo que no estresa al conductor.

Los dos tipos de motores actuales también son silenciosos. Sorprendentemente, el diésel de 1.5 litros no genera demasiado ruido. Considerando su tamaño y rendimiento, se podría esperar que fuera tan silencioso como una excavadora.

Por supuesto que el 1.3 litros de gasolina es aún más silencioso por la ciudad, pero requiere un poco más de trabajo por parte del conductor (y más revoluciones) para mantener el ímpetu por vías rápidas. La mayoría de los otros motores también son silenciosos, con la excepción del gasolina de alta potencia de 1.6 litros del GT, que suena cuando se le hace trabajar.

Por desgracia, algunas de las pruebas más básicas decepcionaron. Los frenos son esponjosos, por lo que es difícil detenerse suavemente, y la caja de cambios manual de seis velocidades tiene una acción de cambio vaga y un pedal de embrague bastante abrupto.

La transmisión de doble embrague sortea este problema, aunque puede parecer indecisa, incluso cuando se usan las palancas del volante, deteniéndose un momento o dos antes de seleccionar el siguiente cambio de marcha.

Equipamiento de seguridad

Renault tiene una gran reputación de fabricar coches seguros. Como es de esperar, el Renault Megane obtuvo una calificación máxima de cinco estrellas de los probadores de choques independientes Euro NCAP cuando fue certificado por primera vez, justo a finales de 2015.

Sin embargo, un examen más detallado de las categorías individuales muestra una imagen ligeramente diferente. Supera a algunos competidores, como el Hyundai i30 y el Opel Astra, pero los nuevos coches como el Ford Focus y el VW Golf proporcionan un mejor nivel de protección para adultos, niños y peatones. También tienen un sistema de frenado de emergencia en todos los modelos.

Este sistema tiene muchos nombres diferentes, pero básicamente ayuda a los conductores a evitar los accidentes a baja velocidad al escanear la carretera en busca de obstáculos, advirtiendo al conductor de posibles colisiones y activando los frenos si es necesario.

Renault ofrece este sistema, pero no en los modelos básicos de la versión Life. De hecho, solo es opcional en los modelos de gamas altas como parte del paquete de seguridad en los acabados Zen y el paquete Premium en las versiones GT Line. Este último también incluye el control de velocidad de crucero adaptativo y una advertencia de distancia para avisarte si otros coches se acercan demasiado al parachoques.

Esto no quiere decir que los modelos inferiores estén mal equipados para protegerte en caso de accidente. Todos los modelos tienen control de crucero con limitador de velocidad, airbags frontales, traseros y laterales, además de un asistente de arranque en pendiente.

Los coches de gama media se benefician de un conjunto de sistemas de seguridad que Renault llama “Visio”. Estos incluyen un sistema de advertencia de cambio involuntario de carril, un lector de señales de tráfico para mostrar el límite de velocidad en el salpicadero y faros automáticos de luz alta y baja.

Cada modelo recibe un kit de reparación de neumáticos de espuma para reparar pinchazos. La rueda de repuesto minimizada es opcional.

Obviamente, el motor Blue dCi es la mejor opción si vigilas cuidadosamente tus gastos mensuales. No proporciona el mayor ahorro de combustible de su clase, pero la cifra WLTP oficial de 3,9 l/100 km no se debe menospreciar. 

 Si lo equiparamos con la transmisión automática EDC, las cifras se elevan a 4,0 l/100 km, y los propietarios reales reportaron 4,4 l/100 km para la versión de 110 CV de este motor en la conducción en mundo real. 

 Los compradores de gasolina no deberían preocuparse. El 1.2 TCe gastaba mucho, pero el nuevo 1.3 litros debería ser capaz de llegar a los 5,2 l/100 km cuando se conduce con suavidad, y está equipado con una caja de cambios manual, nada mal para 140 CV. 

Eso significa que deberías tener una autonomía de más de 800 km. En su versión diésel, su autonomía debería llegar a más de 970 km.  

"Comprar un Megane de segunda mano es una manera fantástica de tener uno de los motores más potentes. Cuesta solo unos 9 000 € y te aseguras un modelo de principios de 2016 con más kilómetros, incluso en la versión GT Line."

 Esto es válido para un dCi de 1.5 litros con seis cifras, pero aumentando el presupuesto solo 1 000 €, es posible ponerse al volante de un coche mucho más moderno, con el mismo motor pero con la mitad de los kilómetros. 

 Sin embargo, el precio sube bastante si quieres un motor gasolina 1.2 TCe. Los buenos te costarán al menos 11.000 €, pero si le añadimos otros mil, podemos encontrar uno con 16.000 kilómetros. 

 Te desprenderás de más de 12.000 € por un coche de gasolina o diésel equipado con la caja de cambios automática de doble embrague, mientras que el compacto deportivo GT de mayor rendimiento de 1.6 litros y 205 CV con la misma transmisión puede ser tuyo por solo 13.500 €. 

 También hay buenas ofertas en los Megane seminuevos, especialmente en los acabados más deseables. Con un modelo nuevo a la vuelta de la esquina, si estás buscando un coche nuevo, te recomendamos que esperes. 

 Niveles de acabado y equipamiento de serie 

 Cuando se lanzó, tratar de elegir el mejor Megane era más difícil que elegir dos sabores para tu cono de helado; demasiados sabores, pero sin suficiente información sobre lo que cada uno contiene. 

 Por suerte, no había un “vainilla” aburrido, e incluso los modelos más baratos venían con elevalunas eléctricos integrales, Bluetooth, un volante de cuero, aire acondicionado y soporte lumbar ajustable en los asientos delanteros. 

 De la gama anterior, recomendamos optar por el Zen, ya que este modelo es el más asequible y cuenta con un sistema de infoentretenimiento con una pantalla vertical mejorada de 22 cm (8,7 pulgadas). También viene con un buen sistema de asistencia de seguridad, sensores de aparcamiento, una cámara trasera y un sistema de arranque sin llave. 

 El GT solía ser el mejor de la gama, con una configuración más deportiva y con estilo, además del innovador sistema de dirección en las cuatro ruedas 4Control de Renault, faros LED, una suspensión más rígida y asientos deportivos con bandas. 

 Renault ha visto ahora la luz tras presentar una gama de cinco modelos: Life, Intense, Zen, Bose y GT Line. Una vez más, ofrece un generoso número de comodidades en toda la gama. Todos los Megane nuevos tienen al menos una pantalla táctil de 17,8 cm (7 pulgadas), compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto, control de clima, arranque sin llave y llantas de aleación. 

 En 2020 la marca reemplazó la versión más deportiva por un modelo nuevo, el R.S., que mejora el aspecto y los detalles interiores de la versión de alto rendimiento de los compactos deportivos e incorpora una pantalla central más grande y mucho más elegante de 23,6 cm (9,3 pulgadas). 

 Los brillantes faros LED ahora son opcionales solo en los dos acabados superiores, así como un pack de aparcamiento (que incluye sensores delanteros y una cámara trasera), y otro de seguridad con frenado de emergencia automático. El equipo de música BOSE opcional y los asientos tapizados en ante están disponibles en los modelos más caros de la versión GT Line. Aparte de la pintura metalizada, no hay mucho que añadir sobre las versiones básicas, a diferencia de los competidores, que te permiten elegir los extras. 

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