16.02.2022

Ventajas y trucos sobre cómo conducir un coche automático

Interior mercedes

Conducir un vehículo con cambios manuales durante las horas pico del tráfico requiere de mucho esfuerzo y, en ocasiones, nos genera estrés. Teniendo en cuenta esto, los fabricantes automotrices diseñaron coches con transmisión automática para una experiencia de conducción más cómoda.

En un principio, este tipo de automóviles no tenía mucha demanda en el mercado español. De acuerdo con un informe del portal de estadística Statista, en 2018, España fue uno de los países europeos con la segunda proporción más baja de automóviles automáticos matriculados en el mercado, con una cuota del 21 % sobre el total de turismos.

Los conductores preferían los coches con transmisión manual por temor a lo desconocido. Sin embargo, a día de hoy, hemos observado un cambio en las preferencias de los consumidores, quienes están más interesados en comprar coches automáticos por las evidentes ventajas que ofrecen.

Ventajas de conducir un coche automático

Entre las ventajas que aportan los coches automáticos destacan aspectos como mayor comodidad y confort al conducir en tráfico intermitente, versatilidad para hacer los cambios (más rápidos y suaves), practicidad y eficiencia del motor de combustión. 

Este tipo de vehículos gastan menos combustible que los coches con cambios manuales. Según un estudio publicado por la revista alemana Autobild, los coches automáticos ahorran hasta un 20% de combustible. Gracias a esta característica, muchos modelos automáticos obtienen la etiqueta ambiental ECO de la DGT.

Los coches automáticos se encargan de hacer gran parte del trabajo por ti, previniendo molestias como hacer continuos cambios de marcha. Aun así, detallaremos los trucos más importantes para conducir de manera segura tu coche automático.

Trucos de conducción automática

1. Familiarízate con la palanca de cambios

Puede resultar confuso ponerte al volante de un vehículo automático cuando estás acostumbrado a la transmisión manual. No hay por qué preocuparse. Solo necesitas familiarizarte con la palanca de cambios. Los modos de conducción que ofrecen este tipo de automóviles son los siguientes: 

P - Estacionar: representa la configuración de parqueo. Cuando lo usas, “bloquea” la transmisión y evita el desplazamiento del vehículo. Por motivos de seguridad, aun cuando estés estacionado procura utilizar el freno de mano. 

R - Reversa: representa la configuración de conducir el vehículo hacia atrás. Cuando cambias la palanca de cambios de P a R, se activa la marcha atrás de la transmisión automática.

N - Neutro: esta configuración indica que la transmisión automática está en un modo de giro libre. En caso de que el vehículo deba ser empujado, puedes emplear esta opción para mover el coche tranquilamente.

D - Conducir: esta configuración activa la “marca” de la transmisión automática. A medida que aceleremos, el engranaje impulsor aplicará potencia a las ruedas y cambiará progresivamente a marchas más altas cuando las revoluciones del motor alcancen el nivel deseado.

L: esta letra indica que la transmisión automática está en un engranaje de accionamiento bajo. A veces, la “L” se reemplaza por la letra M, que significa que la transición está en modo de cambio manual.

2. Sigue las reglas generales

Existen reglas generales para conducir un coche automático. Antes de subir al coche, asegúrate de dejarlo en la configuración “P” (estacionar). Para andar, coloca el pie derecho en el freno (pedal izquierdo) y presiona hacia abajo. Enciende el automóvil con la llave o el botón de inicio (con el pie aún en el freno) y mueve la palanca de cambios a “D” para avanzar o “R” para retroceder.

Si quieres subir una colina, necesitarás un poco más de gasolina para moverte más rápido. Una vez en movimiento, la caja de cambios seleccionará la marcha correcta para la situación y hará la mayor parte del trabajo por nosotros. Cuando termines tu viaje y el coche esté detenido, deberás mantener el pie en el freno y cambiar a la configuración “P”. Apagas el coche y te retiras con tranquilidad.

3. Olvídate del embrague

En los coches con transmisión automática no tendrás que preocuparte por el pedal del embrague, ya que solo cuentan con pedales de freno y acelerador. Para acostumbrarse poco a poco a la opción automática, algunos conductores colocan su pie izquierdo detrás del pie derecho mientras conducen. Así no existe posibilidad de desplazar el pie hacia donde normalmente estaría el embrague.

4. Utiliza el freno

Los vehículos con transmisión automática se moverán lentamente hacia adelante si está en la configuración “D” (conducir) o en cualquier marcha hacia adelante. Es decir, si levantas el pie del freno el vehículo avanzará lentamente. Esto puede ayudarte mucho para avanzar lentamente en el tráfico.

Si está en reversa, irá retrocediendo lentamente. Esta acción se denomina “velocidad lenta”. Para evitar esto, puedes seleccionar la configuración “N” (neutro) y usar el freno para asegurarte de no moverte cuando no quieras. 

Sin duda, la transmisión automática nos ofrece grandes ventajas en la conducción. Por ello, si quieres ser parte de esta experiencia, puedes explorar nuestro portal que cuenta con una variedad de vehículos automáticos que prometen adaptarse de la mejor manera a tus necesidades.

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