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Hacia la movilidad y transporte: Cambios en el consumidor

12.01.2022 - ¿Hacia dónde se dirige el mercado de la movilidad? Esa es la pregunta de, literalmente, los 40.000 millones de dólares. Ese es el valor que estimó KPMG, de manera agregada, para el mercado de servicios de movilidad (MaaS) en 2030.

El transporte es uno de los sectores más lucrativos que existen y tiene implicaciones políticas intrínsecas, pues el diseño de nuestras ciudades y sistemas logísticos se ha basado directamente en las calles y carreteras que comenzaron a desarrollarse hace más de un siglo.

Sin embargo, el modelo de negocio se ha mantenido básicamente inalterado desde entonces y los modelos de ingresos recurrentes, que permiten a las empresas tecnológicas —ya sea Netflix, Spotify o Adobe— alcanzar márgenes de beneficio superiores al 40%. Comparativamente, Stellantis, el cuarto fabricante de automóviles a escala global, fruto de la fusión de los grupos PSA y FCA, alcanzó un 11% de margen en el primer semestre de 2021.

La búsqueda de cómo monetizar la movilidad a través de las nuevas tecnologías ha desencadenado una nueva “fiebre del oro” entre fabricantes, empresas tecnológicas —Google ya ha desarrollado una unidad de negocio enfocada en la conducción autónoma— y nuevos actores que quieren hacerse con un hueco en el negocio. 

Prácticamente todos los nichos están abiertos a la transformación tecnológica y a la disrupción digital. Puede que el uso de estas palabras las haya desvirtuado de su significado, pero existen ejemplos tangibles de modelos de negocio basados en la inteligencia artificial.

Uno de ellos es Carvana, un operador de VO que aplica los modelos predictivos para generar precios dinámicos de su oferta en EEUU y facilitar el proceso de compra para los clientes, haciéndolo más transparente. Desde que salió a Bolsa en 2017, sus acciones se han revalorizado un 3.000%.

Incluso nosotros, heycar, estamos intentando hacernos un hueco en este entorno cambiante de la automoción, que ha sido equiparado a “la mayor revolución desde la invención del motor de combustión interna”, en palabras de un directivo de Renault. Nosotros nos reservamos de equiparar esa magnitud, pero no intentaríamos competir si no creyésemos que podemos hacerlo mejor.

Las tendencias de la movilidad después del coronavirus

Un incipiente sector siempre trae aparejado una industria auxiliar. Y, en el caso de algo potencialmente tan lucrativo como 40.000 millones de dólares anuales —a escala global— aunque sean a largo plazo, un ejemplo de esta es la de las predicciones. Ya mencionamos a KPMG, pero muchas otras consultoras han intentado lanzar sus estimaciones de cara al futuro.

Un ejemplo de ellas es la inglesa You Gov, que llevó a cabo una encuesta de más de 19.000 personas entre sus 27 delegaciones sobre sus comportamientos en relación al transporte después del estallido del coronavirus. Su principal objetivo era ver cómo habían cambiado sus percepciones con respecto a los servicios de movilidad y a lo abiertos que estuvieran hacia la compra online.

El principal hallazgo, en lo que al primer pilar se refiere (la movilidad) fue que el estallido de la crisis sanitaria retrasó la adopción de fórmulas como el coche compartido o la suscripción y que los ciudadanos siguieron prefiriendo el vehículo particular.

“La necesidad de movilidad y transporte seguirá en aumento”, afirman sus analistas. “Sin embargo, todavía no se han desarrollado servicios con una gran presencia global, aunque este cambio podría ocurrir rápidamente”. De momento, el Grupo Volkswagen se ha fijado tres años de plazo para lanzar su filial Moia, enfocada en furgonetas autónomas, en Hamburgo. 

De camino a la omnicanalidad 

La transición a internet ha afectado a la industria del automóvil de forma tangible, con más acceso a la información, la comparación simultánea entre diferentes modelos y portales e, incluso, la reciente introducción de la financiación y la compra online. Sin embargo, para la gran mayoría de los compradores, el último paso para comprar un vehículo sigue siendo idéntica a como lo era hace 50 años. 

Desde 2020, un 16% de las compras globales de coches se han hecho de forma virtual. La mayor parte de estas, un 11%, se hicieron al concesionario, lo cual demuestra aquí la oportunidad de cara al futuro. Pero no todos los mercados son creados iguales, y es sorprendente que Europa y EEUU estén por debajo de este umbral medio, con un 12% y un 9%, respectivamente. 

Los países que encabezaron la clasificación son China (35%), India (31%), Emiratos Árabes Unidos (29%) y Hong Kong (28%). Y aunque la consultora anota que la demanda de experiencias digitales va en aumento —casi todos los encuestados afirmaron que no rechazarían comprar su próximo coche en internet—, también afirma que los clientes europeos valoran mucho elementos presentes en el modelo de venta tradicional.

Algún ejemplo de estos son la capacidad de entregar el coche antiguo como parte del pago, recibir una atención personalizada y de calidad —en este aspecto España quedó por debajo de la media europea, siendo menos exigentes que nuestros vecinos— o la capacidad de negociar el precio en persona. Curiosamente, en este último aspecto, tanto los compradores físicos como virtuales pensaban que tenían la ventaja sobre los demás.

Pero realizar un estudio de esta magnitud no tendría sentido sin llegar a conclusiones. You Gov toma como referencia EEUU, pero el perfil es similar al presente en el Viejo Continente. El próximo comprador digital en Occidente será un hombre millennial con ingresos altos, interesado en la tecnología como factor de cambio social (incluyendo realidad aumentada e inteligencia artificial), en la sostenibilidad, alta presencia en redes sociales e interesado en marcas como Volkswagen, Audi, Volvo y Tesla.

Sin embargo, para que funcione este mercado incipiente, es imprescindible que se lleve a cabo de manera completamente flexible, con soluciones digitales y físicas que estén a la altura de la expectativa del cliente. Aunque, sinceramente, cabe preguntarse hasta qué punto tienen realmente altas las expectativas clientes que nunca han probado un nuevo método de compra.

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